Hay cosas que solamente pasan en México… Abres el refrigerador, ves un bote de crema Lala y piensas: “perfecto, todavía hay crema”. Lo sacas, lo abres… y ahí está la sorpresa: frijoles, o salsa, o arroz, o la comida del día anterior, o cualquier cosa menos crema.
Este pequeño “trauma colectivo” es consecuencia de una costumbre muy mexicana: darle una segunda vida a los recipientes de alimentos y Lala decidió escuchar todas esas anécdotas y convertirlas en una idea de marketing.
Un bote de crema que ya no guarda secretos
La nueva propuesta de Lala Mexi Containers parte de algo tan sencillo como cotidiano: si vamos a reutilizar el bote de crema para guardar otros alimentos, ¿por qué no dejar claro qué hay dentro?
Por eso, el nuevo empaque incorpora un espacio con la frase “Aquí se guarda”, acompañado de un área donde podemos escribir qué contiene realmente el recipiente.
Así, si hoy el bote guarda crema, lo sabemos. Pero si mañana se convierte en el hogar de unos frijoles, una salsa o las sobras de la comida… también.
Y quizá lo más interesante es que Lala no está intentando cambiar el hábito. Lo entendió.
Del hábito mexicano al insight de marketing
Aquí es donde la propuesta se vuelve especialmente interesante para las marcas.
Lala tomó una costumbre cotidiana, reconocible y hasta graciosa para los consumidores mexicanos y la convirtió en una oportunidad de innovación.
Porque el insight no estaba en inventar una nueva manera de conservar alimentos, el insight estaba en observar algo que ya hacemos.
Ese momento de abrir un recipiente esperando encontrar una cosa y descubrir otra es tan común que se convirtió en una anécdota colectiva. Y las redes sociales ayudaron a amplificarlo con memes, comentarios y experiencias de personas que inmediatamente dijeron: “a mí también me pasa.”
Lala encontró ahí una oportunidad para conectar con su consumidor desde el humor, la identificación y la cultura local.
Cuando escuchar al consumidor se convierte en creatividad
En marketing, escuchar al consumidor no significa únicamente leer encuestas o revisar métricas.
También significa detectar esas pequeñas situaciones que las personas comparten, comentan y convierten en historias.
Porque muchas veces una buena idea no nace de preguntarnos: “¿Qué podemos vender?”
Sino de observar: “¿Qué está pasando en la vida cotidiana de nuestros consumidores?”
El bote de crema que termina convertido en recipiente para frijoles parece un detalle insignificante.
Pero cuando una marca consigue reconocer ese comportamiento, darle un giro creativo y llevarlo directamente a su producto, puede transformar una costumbre cotidiana en una experiencia de marca.
Y eso es precisamente lo interesante de Lala Mexi Containers: no pelea contra la costumbre mexicana de reutilizar los recipientes; la abraza.
Marketing que entiende la cultura
Las marcas que realmente conectan con las personas no siempre necesitan inventar una gran tendencia, a veces solo necesitan observar lo que sucede dentro de nuestros refrigeradores.
Lala convirtió una situación que podía ser motivo de memes y confusión en una propuesta de empaque sencilla, útil y con mucho sentido del humor.
Porque si el bote de crema va a tener una segunda vida… por lo menos que sea sin sorpresas.
Y este caso nos deja una lección importante para cualquier estrategia de marketing: conocer a tu consumidor también significa conocer sus hábitos, sus historias y hasta sus pequeños traumas cotidianos.
Cuando una marca logra convertir todo eso en una idea, el producto deja de ser solamente un producto, se convierte en parte de la conversación.
¿Tu marca está escuchando lo que realmente dicen sus consumidores?
En Monkey Solutions creemos que las mejores estrategias nacen de entender a las personas antes de intentar venderles algo.
Si quieres encontrar esos insights que pueden convertirse en campañas, contenido y estrategias que conecten con tu audiencia, contáctanos.
En Monkey Solutions hacemos que las marcas encuentren nuevas formas de conectar con las personas, contáctanos.
Porque a veces, la próxima gran idea está escondida en algo tan cotidiano como un bote de crema con frijoles.